viernes, 27 de diciembre de 2013

22:19

''Nadie muere de amor, ni de olvido''.

Probamos sabores, escogemos colores, calzamos los zapatos antes de comprarlos, catamos una carta de vinos.. y así, entre un sin fín de acciones, poco a poco, aprendemos que nos sienta bien, que nos favorece, que aceptamos en nuestro paladar,.. nuestras preferencias.

¿Si pudiésemos hacer lo mismo con las personas?

Probarlas antes de elegirlas en nuestra vida, una prueba, un chance, comprobar si nos encaja, antes de saborear las consecuencias.

Pero eso no es posible, una vez te decides a conocer no hay vuelta atrás, permanecerás en su presente o quedarás en su pasado,
pero te quedarás, se quedará grabado en la memoria de las personas hasta que esta deje de funcionar, resistirás en sus recuerdo en su ''para siempre'' y por suerte o por desgracia, es pura viceversa.

Después de saber y comprobar esto, decides no arriesgarte con otras personas por miedo a seguir contaminando tu recuerdo.

¿Pero y cuando sale bien?

A veces me cuesta llegar a este punto de la reflexión, me cuesta volver a confíar, a buscar algo nuevo bueno, y me resigno a seguir en el recuerdo, buscando mis preferencias, lo que ya conozco, y soy incapaz de ver a nadie más,
lo sigo buscando a él en la cara de otros hombres,
sigo buscando su picardía,
su manera de querer,
sus bromas,
sus besos,
 incluso su olor y manías,
y cuando no llega él, los alejo a todos y sigo contaminando sin darme cuenta mi recuerdo, de relaciones que nunca me acaban convenciendo.

En realidad no es que me cueste, es que sigo buscándolo, sigo haciendo lo anterior citado, porque así conocí el amor, esas son mis preferencias y ya no me atrevo a conocer nada más, porque para mí no existió nada más puro, mis elecciones, lo que probé y me convenció y engachó cual droga.. y ahora como cualquier adicta a algo, estoy buscando la misma sustancia, sin darme cuenta de que no se fabrican dos iguales, ya que el paso del tiempo no se detiene por nadie, y aquí sigo sin darme la oportunidad de conocer otras drogas.

Me llaman exigente, pero no lo soy, simplemente estoy aferrada a algo que ya solo existe en mi memoria, hasta que desaparezca conmigo.

Tengo que avanzar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario